Ser Extrovertido

Escribir no es fácil. Tengo muchas ideas y artículos en mente. Incluso tengo varios ya escritos, que se me han ido quedando en el baúl de los “artículos olvidados”. He tenido en mi mente la idea de escribir este en particular desde hace semanas, pero no había encontrado las palabras adecuadas para hacerlo. Se trata de algo tan personal y tan humano. Abrirse sobre algo tan propio da miedo siempre, y hoy les describo en estas líneas a la Cristina que muy pocos conocen.

En la empresa donde trabajo, C’Santos, constantemente me están pidiendo que dé capacitaciones sobre cómo desenvolverse en la sala de ventas. Para vender hay que ser, de cierto modo, atrevido. No hay que tener pena ni vergüenza de ofrecer cosas, de entablar una conversación genuina con la persona a quién se le está asesorando. Prácticamente, hay que abrirse. Esto nos lleva a la conclusión de que, por lo general, una personalidad desenvuelta apunta al éxito. Pero no todos nacemos con ese don, ese regalo, esa virtud.

Yo nací junto a mi hermana, somos gemelas. Nos ha tocado llevar una vida paralela durante los últimos 33 años de nuestras vidas. Hemos compartido de todo, desde cuarto, ropa, familia, hasta las amigas. Aunque, pensándolo bien, tal vez no todo, pero casi. Sin embargo, mientras crecíamos, era notable lo diferente de nuestras personalidades. Ella siempre fue más desenvuelta, espontánea, exótica, chistosa, parrandera, amiguera, etcétera. Yo era todo lo contrario. Yo era conservadora, recatada, calculadora. Ella era la que se ponía la blusa del escote prohibido, y yo la que iba con moña y suéter a una fiesta.

20170315_233454

Y un día, llegó el momento en que nuestros caminos se separaron. Teníamos 18 años y, por primera vez, cada una escogería el trayecto que su corazón le indicaba. Antes de eso, hacíamos todo siempre juntas, clases de baile, jugar tenis, ir al salón, y mil cosas más. Y con toda la razón del mundo, yo como mamá hubiese hecho lo mismo. Pero a partir de ese momento, sería primera vez en toda nuestra vida que nos separaríamos.

Yo, al ser la más introvertida (aunque tal vez la más decidida), muy atrevidamente tomé la oportunidad de estudiar en el extranjero la carrera de “mis sueños”. Esto quería decir que me iba a ir a una ciudad donde no conocía a nadie. De hecho, no había ni un solo guatemalteco que yo conociera que se fuera a estudiar a la misma ciudad que yo. Y eso me asustaba.

Los primeros dos años se pasaron rápido y no hubo mucho cambio, ni en mí ni en mi personalidad. Pienso que, como no habían guatemaltecos donde yo estaba, me había dedicado a entrar a una burbujita similar a la que estaba acostumbrada. Fui roomate de la misma persona durante esos dos años. Se llamaba Jodie. Fuimos como hermanas, nos podíamos amar un minuto y odiar el siguiente, pero teníamos la seguridad de tenernos la una a la otra.

20170315_233555
Jodie

Dos años después, cuando terminé una de las carreras que estudié, llegó el momento de separar nuestros caminos y decir adiós. Ella regresó a su casa, en otro estado, y yo me quedé en el limbo. No sabía qué hacer. Tenía apenas 20 años y aún no me sentía preparada para enfrentar el mundo.

Regresé unos meses a Guatemala. Ese tiempo fue determinante para confirmar mi deseo de regresar a Estados Unidos a seguir formándome como profesional. Así que, me armé de ganas y valor, y así lo hice. Una vez más regresé a la misma ciudad dónde no habían guatemaltecos y dónde tenía amigos contados con los dedos de una mano. Una de ellas Jamie, otra amiga Shelby y una muy querida que fue como una mamá, Arcelia.

Al par de meses de haber regresado a Estados Unidos, un día me llamó mi hermana y me dijo : ”¡Te tengo una sorpresa! ¡Compré mi boleto! ¡One way ticket! ¡Me voy a vivir contigo!” Dentro de mi pensaba: “¡Wow, qué alegre! ¡Ala! Pero nos tendríamos que cambiar de apartamento” (Yo me acababa de instalar en un estudio, donde seguro nos mataríamos la una a la otra.) “Pero bueno, qué alegre. Voy a ver cómo hago para romper el contrato y re negociar un apartamento de dos cuartos”. Y así fue.

Desde el día uno, mi hermana llegó a tambalear mi mundo, a reventar mi pequeña burbuja, a desordenar mi universo calculador y conservador. El mundo dónde yo solita me había acomodado.

Después de dos semanas de haberse mudado, ella ya tenía más amigos que yo, mejor trabajo que yo, un carro más chilero que el mío y parecía que también se ubicaba en la cuidad mejor que yo. Ya la conocían en los bares, los restaurantes, pedía cigarros por donde fuera e inmediatamente agregaba más amigos a su portafolio. Era impresionante.

20170315_233423
Gaby cantando (no es algo nuevo)

Si hay algo que nunca he sentido con mi hermana, es envidia, todo lo contrario. Fue divertido verlo desde afuera. Para mí, fue un eye-opener pero, sobretodo, fue una enseñanza. Fue una enseñanza para relajarme, para vivir el momento, para decir “sí” a todo y a todos. Es así cómo ella ha dejado una huella en mí.

Hoy por hoy la gente me cataloga como extrovertida. Pero la verdad es que es algo que lo tuve que trabajar. Mientras estudiaba en la universidad, trabajaba y la mayor parte de mi experiencia laboral fue en retail. Allí tuve que vencer miedos de hablar con la gente, de ofrecer sin vergüenza, de llamar y tener acercamientos con los clientes. También aprendí a decir que SÍ a quien me ofreciera salir, fuera a una fiesta, a tomar un café, a una cena, a hacer ejercicio, a lo que fuera. Decía que sí a todo. A mi criterio la mejor forma de conocer gente es abriendo la mente y el corazón, saludando a quién se atraviese en el camino. Y así hice muchos amigos, tanto latinos como americanos, e incluso hindúes.

Hoy puedo decir orgullosamente que con muchos sigo teniendo comunicación. Entre ellos, con los que fueron mis jefes en distintas empresas, tanto con Don como con Arcelia, las hijas de mis jefes, Robin y Simone, el sobrino de mi jefa, Estefan, con mis amigos del aquatic center donde trabajé un tiempo, Margo, Taylor, Stephanie, Cody, con mis roomates Jodie, Dannie, Shelby, con mis amigas de México, Paola, Andrea B, Georgi, Anie, Jime, Andrea SA, Susu, Monica, amigos del trabajo, Kate y Liz, los del GIA, Ale, Flo, Mahaveer y Neil, y tantísima gente más que tocó mi corazón. Todos ellos me abrieron las puertas de su vida, para conocerlos como personas y a vivir el mundo en que ellos vivían.

20170315_233639
Dannie, Jodie

No fue fácil salir de mi zona de confort. Tampoco fue fácil atreverme a ser diferente, a ser más desenvuelta y a perder el miedo. Para personas como mi hermana, esto es natural, pero para personas como yo, ha sido todo un proceso de aprendizaje. Les puedo asegurar que ha tenido grandes recompensas. No cambiaría nada del mundo la experiencia de que mi burbuja me haya explotado en la cara, todo lo contrario. De no haber pasado, ¿quién sabe dónde estaría hoy?

2 comentarios sobre “Ser Extrovertido

  1. Mi niña preciosa, cómo no quieres que las personas que te van conociendo te quieran incluir en sus vidas si eres una personita tan especial! Desde que te conocí te e visto crecer, madurar, convertirte en esta mujer que eres ahora, con muchas cualidades y que a logrado con mucho trabajo, dedicación y esfuerzo, desenvolverse como empresaria exitosa, además de ser esposa y madre. Me gusta, leo y disfruto mucho todo lo que escribes, tienes un talento muy espontáneo y natural! Te quiero ❤️

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s