Rosado

La primera vez que me puse unos aretes rosados fue porque mi esposo me los regaló para conmemorar nuestro aniversario de casados. Cuando abrí el regalo me sorprendí, porque yo nunca hubiese escogido algo así para mí, mucho menos de ese color. Es más, pensé en cambiarlos por otra cosa. Pero tengo una regla personal en cuanto a los regalos, que me impide cambiarlos porque siento que desmotiva a la persona que tuvo ese detalle conmigo.

Saqué los aretes y los observé detenidamente. Me di cuenta que tienen detalles muy delicados y lindos, ya que son una combinación de zafiros rosados con oro rosado, el cual hoy está muy de moda. Mientras tanto, pensaba en mi con qué me los iba a poner. Mentalmente traté de armar mil y un outfits con la ropa que tengo, pero nada me convencía del todo. El rosado me parecía un color engañoso y complicado de combinar. No me lo tomen a mal, los aretes son preciosos, pero me preocupaba no tener con qué ponérmelos y darle la impresión a mi esposo que no me habían gustado o que los despreciaba.

En lo personal, me encanta que me den regalos, ¿a quién no? Me encanta que las personas se tomen la molestia de darme un detallito especial porque se recordaron de mí o para celebrar alguna fecha importante. Uno regala para agradar y sorprender a alguien, y conmigo funciona súper bien. Entonces, cuando me regalan algo, lo abro en frente de la persona y, si aplica, me lo pongo inmediatamente y doy la gracias. Mi suegra es alguien que siempre me sorprende con cositas cuando se va de viaje. La mayoría de veces me trae ropa, así que yo me la pongo al día siguiente y me aseguro que ella vea que estoy estrenando el lindo detalle que tuvo conmigo. Así, en su próximo viaje, no se olvida de mí. Pero no estaba segura si con estos aretes iba a poder hacer eso.

Al día siguiente de nuestro aniversario, improvisé un poco y combiné algunas piezas de mi clóset para ponerme mis aretes nuevos. Desde ese día, estos aretes me han sorprendido. No tienen idea cómo los uso. El rosado es un color que da la impresión de no ser neutral o que no se ve bien con cualquier cosa. Para mi sorpresa, he combinado estos aretes con todo, desde los típicos neutros como el negro, blanco, beige o azul marino, hasta colores vivos con los que contrastan, como el rojo, morado, verde, turquesa, etc. Para comprobarlo, aquí les traigo fotos dónde he combinado joyas rosadas con distintos outfits. Y la lección de toda esta anécdota es que, muchas veces, las cosas no son lo que parecen y terminan sorprendiéndonos. Así que la próxima vez que les regalen algo que, a primera vista no muy les guste, observenlo bien, dejenlo por un lado un rato, e improvisen un poco. No olviden que las apariencias engañan.

Hasta la próxima,

Cris.

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