Al Natural

Soy fiel creyente de la belleza natural. En lo personal, me gusta más cómo se escucha la expresión en inglés, por ejemplo cuando dicen: “wow! you are a natural beauty!”. Me encanta ver a mujeres que saben resaltar sus rasgos naturales, sus features. Esos detalles que Dios les dio y que, sin miedo, ellas saben cómo sacarles el brillo que merecen. Es algo que yo misma trato de hacer todos los días. Pero cuando se trata de reflexionar sobre la belleza natural, me vienen varios pensamientos a la mente. 

Yo no creo en ese típico esterotipo de “ser bonito”. Estoy convencida que, absolutamente todos en este mundo, tenemos algo bonito en nosotros mismos. Solo es cuestión de encontrarlo y  resaltarlo. Sin embargo, no les voy a mentir. A veces me gana la inseguridad y quisiera quitarme algo allí, o ponerme algo por allá. Es una gran tentación, pero no podría dar ese paso. Tengo un gran conflicto interno con eso por diferentes razones. En primer lugar, me da miedo, ya sea un procedimiento estético o por salud. En segundo, va totalmente en contra de mis principios, valores y de mi filosofía personal de valorarse y quererse a uno mismo tal cual. Forzar (de esa manera) algún cambio en mi aspecto físico, sería fallarme a mí misma como mujer y, sobretodo, como madre. Sería, en concreto, negar mi belleza natural. Pero en esta vida, habemos toda clase de personas, y mi hermana es totalmente lo contrario.

Como les he contado, mi hermana gemela emana una energía y confianza increíble. Siempre fue la más cool y la extrovertida de las dos, totalmente diferente a mi persona, y por eso mismo nos completamos. A ella no le dan miedo este tipo de cosas, y no es porque no tenga confianza en ella misma o dude de su belleza interna. Simplemente son pequeños “ajustes” que la hacen sentir mejor con su persona y apariencia. Como diría una persona que conozco, “inyecciones de autoestima”. De hecho, tenemos una broma. Como somos gemelas, en ocasiones hemos dicho “hagamos el experimento. En 10 años vemos quién está mejor” y nos reímos. Al final del día, aunque yo no esté de acuerdo con eso, no se trata de quién lo haría y quién no, o quién tiene la razón y quién está equivocado. No es competencia. Se trata de qué es lo que funciona para cada quien.

A mí no me molestan las cirugías, no estoy en contra de las operaciones o los tratamientos para embellecerse. Si eso es lo que nos hace sentir más felices, seguros, motivados o cómodos con nosotros mismos, pues I’m all for it. Pero, al final del día, cada vez que me pongo a pensar en esto, pienso en que soy un ejemplo para mis hijas, para chicas más jóvenes y para todas las mujeres que me rodean, y no podría hacerle algo así a mi cuerpo. Además, como madre, tengo la obligación de enseñarles a mis hijas que la belleza no es algo exterior, sino algo interno. Pienso que la idea de promover el sentirse bien consigo misma, supone una aceptación del ser, tal cual Dios nos trajo al mundo, con defectos y cualidades. Eso es con todo y el “bump” que tiene nuestra nariz, que tanto nos molesta, o nuestras piernas largas que nos hacen sentir jirafas, o el famoso “love handle” que nos abraza a mitad de cuerpo. En otras palabras, siendo imperfectamente perfectas. Al final, la belleza es un don que Dios nos regaló y, como tal, debemos apreciarlo y cuidarlo.

En ese sentido, hay una línea muy delgada entre cuidarse y descuidarse. Por eso, día tras día, al momento de levantarnos, tenemos una decisión crucial que hacer. Cada vez que nos vemos al espejo, debemos decidir si aceptarnos o no, si estar contentas o no con la persona que vemos reflejada frente a nuestros ojos. Todos los días, debemos hacer un compromiso de largo plazo con nosotros mismas. Un compromiso de estilo de vida, para estar cómo queremos y deseamos vernos en el espejo. Pero esto requiere trabajo y esfuerzo, en cosas difíciles como mantener una mente positiva y optimista, hasta en cosas pequeñas como sonreírle al mundo.

Yo creo en la belleza natural. Creo que aceptarse tal cual Dios nos trajo al mundo, nos empodera como personas. A mi esposo le gusta que yo esté en mi estado más natural posible. Una vez que me maquillé profesionalmente me dijo “¿quién te dijo que a mí me gustas maquillada?”. Qué realización tan grande fué, que a la persona que más amo, que más me importa, le gusto AL NATURAL.

Con esta anécdota en mente, y porque además estoy consciente que hay una línea muy delgada entre cuidarse o descuidarse, aún me maquillo. Pero me maquillo lo más natural posible, para no perder esa esencia en la que tanto creo. Hace unos días tuve la dicha que Daniela, de Kryolan Guatemala, me llamara para darme una asesoría de maquillaje y con gusto acepté. Le expliqué que lo que más me importa es tener un maquillaje bastante natural.  Y así lo hicimos.

¡Les dejo el video de la asesoría completa!

3 comentarios sobre “Al Natural

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