“Emprendedor del Mes”

Tuve el honor de ser invitada a platicar sobre mi trayectoria como “emprendedora” en la Universidad Francisco Marroquín hace una semana. El escenario era pequeño, así que me dio la oportunidad de tener una conversación muy íntima con los asistentes y, más que nada, contestar sus preguntas, dudas y curiosidades. La conferencia se transformó en una charla con un ambiente de bastante confianza. Así que compartí “mis secretos” con todos los que llegaron. Pero, como realmente no tengo secretos porque quiénes me leen, saben todo de mí, aquí les comparto la presentación que preparé. ¡Que lo disfruten!

 

 

Lo que más deseo lograr hoy, es compartir con ustedes mi experiencia para aportarles ideas o bien ser un medio de inspiración para ustedes. Así que les voy a contar mi de mi experiencia, y cómo comencé a adentrarme en el mundo de la gemología y diseño de joyas.

Tuve mi primer acercamiento con las joyas cuando era muy pequeña. Mi abuela paterna vendía joyas en Honduras.

Cuando tenía 16 años, le pedí por primera vez a mi mamá que me mandar a trabajar de vacacionista a la joyería de mi abuela en Honduras. Mi mamá me dio permiso, así que me fui por algunas semanas. Me encantó la experiencia, así que lo hice por tres años consecutivos. Me fui de vacacionista a los 16, a los 17 y a los 18 años.

Mas o menos cuando tenía 17 años yo estaba convencida que lo que me apasionaba eran las piedras preciosas y las joyas. Entonces, le dije a mi mamá que me encantaría estudiar una carrera relacionada con esta idea que tanto me ilusionaba, movía y entusiasmaba.

Ella inmediatamente me apoyó y así fue como en el 2002, a los 18 años, decidí estudiar la carrera de gemología, diseño y manufactura de joyas en el GIA (Gemological Institute of America).

Me mudé a Estados Unidos y comencé a estudiar y también a trabajar, siempre trabajé a la par de mis estudios. Fue en ese momento cuando encontré lo más valioso: la experiencia. Creo firmemente en la experiencia más que en cualquier título universitario. Sin embargo, los títulos universitarios funcionan de herramientas para conseguir esa experiencia. Y entonces, aquí les detallo los trabajos que dejaron en mí una huella muy importante, tanto en el plano personal como en el profesional.

 

Asesora de Ventas en el Departamento de Fine Jewelry de Nordstrom.

¿Que aprendí?

Mi experiencia en Nordstrom fue la que me lanzó al agua sin salvavidas. Allí aprendí a vencer el miedo en todos sus colores y sabores: vencí el miedo de ofrecer y venderle a la gente, vencí el miedo de agarrar el teléfono y hacerle ver al cliente que mi llamada era valiosa, vencí el miedo de transformarme y ver mi verdadero potencial.

Fue allí dónde comprendí que, por medio de una “sencilla” llamada telefónica, se logra un servicio personalizado. Entendí que esa llamada era valiosa porque por ese medio le daba prioridad y primicia a ver piezas nuevas.

Definitivamente, en Nordstrom aprendí lo que es servicio al cliente, ya que Nordstrom es una empresa reconocida por su excelente servicio al cliente.

Internship de CAD-CAM en el Jewelers Exchange de San Diego.

¿Qué es Cad- Cam? Sus siglas significan: COMPUTER AIDED DESIGN, COMPUTER AIDED MANUFACTURING. Esta es la metodología de manufactura que utilizamos hoy en C’Santos. Pero, mucho tiempo atrás, pasé un par de meses haciendo este trabajo yo sola, aprendiendo totalmente de cero. No les voy a mentir, era un trabajo súper dedicado, exigente, detallista y minucioso. Me exigía practicar, ensayar, fallar y volver a tratar.

¿Que aprendí?

Practice makes perfect. Para ser experto en algo, en este caso en CAD, había que practicar y practicar. Había que sentarse frente a esa computadora y hacer un modelo una y otra vez, hasta que saliera el modelo deseado. Consistía en prueba y error, hasta encontrar la fórmula correcta. Sentarse frente a ese monitor de 9 de la mañana a 6 de la tarde comprometida con el deseo de poder ser buena en CAD.

 

“Se tu mejor versión siempre, no sabes quien te esta viendo, puede ser tu próximo jefe.”

 

A los tres meses, terminé mi pasantía y, al día siguiente, recibí una llamada de un Diamond Dealer. Él era cliente de la oficina de CAD en la que hice las prácticas y me había visto trabajar esos tres meses. El día que ya no me vio ahí, preguntó por mí y pidió mi teléfono. La llamada fue para ofrecerme trabajo en su oficina.

 

Coordinadora de Oficina y Control de Calidad en Faulhaber Diamond Cutting

¿Qué aprendi?

Aprendí que la experiencia se obtiene en la calle. Que no hay nada más valioso que la práctica. Pero sobretodo, aprendí que los libros no sirven de nada, si no sabemos cómo aplicarlo.

Recuerdo que en mi primer día de trabajo aquí, mi jefe me empujó al agua. Me dio ciertas instrucciones rápidas, en un lenguaje que yo no entendía para nada. Al ver mi cara de signo de interrogación (que seguro no pude esconder) me preguntó extrañado: “Sos GIA, ¿verdad? ¿Sabes que es un CIV?” Lo único que pude hacer, fue asentar con mi cabeza.

Desde ese día, aprendi que en teoría y en un ambiente controlado (como lo es un salón de clase) todo es relativamente fácil de entender. Pero no hay nada como hacerlo DE VERDAD, con un cliente en el teléfono dictándote al igual que mi jefe de manera rápida y con términos de la industria que solo si se está en ella se comprende el lenguaje y su jerga. Nada da más experiencia como cuando tu jefe te habla en “jerga” y te exige ciertas cosas, y más vale que todo se cumpla, y bien hecho, porque lo va a revisar después.

También aprendi que “los detalles y minuciosidades son lo que hacen la diferencia.”

 

Mi jefe era meticuloso a otro nivel y luego lo entendí. Tenía que ser meticuloso si su producto se podía confundir con un “pusho” de azúcar.

 

Operaciones y Servicio al Cliente en Tiffany & Co.

¿Qué aprendi?

“A solucionar problemas con una sonrisa.” Aprendí que todo, absolutamente todo, tiene solución. Si pareciera que no se encuentra la solución, pues entonces es momento de preguntarle a la persona con la que esta teniendo el problema (proveedor, cliente, colaborador, etc.) Aprendí que es no hay nada como, agarrar aire, y preguntarle a la otra parte cuál es la solución que proponen, ¿cómo quieren que solucionemos el problema? ¿qué es lo que esperan?. Así de sencillo se logran soluciones.

Además, aprendí que las empresas grandes logran lo que logran por medio de una estructura y de reglas claras impuestas desde el primer día de trabajo.

Después de siete años de estudiar y trabajar en Estados Unidos, regresé a Guatemala en el 2008. Al poco tiempo me encontré con mi media naranja, la persona que creyó en Cristina Santos, quién vio el potencial y, como un diamante en bruto, le sacó brillo. Juntos creamos C´Santos Joyería en el 2010.

 

C’Santos

¿Qué he aprendido?

He aprendido que todos tenemos talentos. Cada quien tiene un don especial. Hay que saber enfocarse en ese talento y poder delegar lo que no es nuestro fuerte a otras personas.

Recientemente atendí un curso de liderazgo. Allí me contaron historia que me pareció muy valiosa. Había un panadero que trabajaba en una panadería, era el mejor. Era tan buen panadero que un amigo lo convenció a dejar su trabajo para poner su propia panadería y así lo hizo. Empezó a vender tanto pan que no se daba abasto. Horneaba pan, atendía a sus clientes, cobraba y demás. Era tan exitoso, que contrató a otro panadero, y luego a otro. Pero, al final del día, seguía en las mismas: haciendo pan, atendiendo gente, cobrando y no lograba ni salir tablas. En ese momento, se dio cuenta que no tenía que contratar más panaderos. Lo que tenía que hacer era contratar a un empresario y un gerente.

Se necesita un panadero (el creativo o el que crea), un empresario (el que tiene la visión y re invierte) y un gerente (el que vela por la venta y lo que conlleva).

En mi caso tengo la dicha de ser el panadero de la historia, cuento con un empresario, quién es mi esposo, y muy orgullosa de llamar gerente a una persona que ha estado colaborando en C’Santos por más de 6 años.

 

Mi mayor Reto: ser Líder

 

Me considero pésima en liderazgo. Soy una persona muy meticulosa, exigente, sincera, y me puedo enojar fácilmente por lo que cualquier persona catalogaría como “PEQUEÑEZ”, cuando yo lo veo como algo “DIFERENCIADOR”. Al mismo tiempo, reconozco que nada, absolutamente nada, sería posible sin todo el magnífico equipo C’Santos.

 

Logros:

Formar Equipo.

A pesar de mi debilidad y pésima aptitud de líder, el mayor logro ha sido formar equipo. Ese logro no solo es mío, lo comparto y quién se lleva el mérito es el co fundador de C’Santos, mi esposo, Jorge.

 

Y con esto concluyo:

“El cielo es el lÍmite”

Encuentren algo que les apasione, practíquenlo, trabájenlo todos los días para volverse expertos en el tema y lo demás se dará por añadidura. No es fácil, pero el camino está lleno de recompensas.

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