Yo le llamo compañerismo, no ayuda

¡Hola, hola, hola!

Hace más de un mes no publico nada. Me disculpo ya que a veces siento que no es el momento adecuado para publicar ciertas cosas, especialmente artículos como los míos, que no tienen nada que ver con nada importante o relevante de todo lo que está pasando hoy en el mundo. Pero creé este espacio para compartir mi experiencia con ustedes, así que ahí les va.

Hoy quiero tocar un tema que, en lo personal, me cuesta un poco. Me es difícil porque me esfuerzo por ser una persona segura de sí misma que no le importa el “qué dirán”, pero siempre me afectan un poco los comentarios que recibo constantemente. ¿Cuáles son?, aquí les tengo unos ejemplos: “¡Wow! tu esposo sí que hace todo… y tú sos la que ayuda”, o también  “él es un ‘mapacho'”, otras veces me han dicho “tú sí que lo tenés marchando que hasta pañales cambia” o “¡Qué bárbara! ¿¡hasta cocina!?” y así podría continuar escribiendo varios párrafos.

Honestamente, me encanta que mi esposo sea un compañero de vida. Él es mi compañero. El día que nos dijimos que a todo ante Dios, justamente eso fue lo que significó: un rotundo para todo. Un sí a tener hijos juntos, a tener una casa juntos, a tener pruebas y bendiciones juntos, a trabajar juntos por nuestros ideales y sueños, y la lista sigue y sigue. Afortunadamente, así ha sido.

Juntos decidimos tener tres hijos, son tan míos como de él y él los ama tanto como yo. Por eso mismo, le nace hacerles desayuno el domingo, por eso le nace cambiarle un pañal apestoso a su bebé, por eso le encanta estar presente en cada momento de sus vidas, porque les desea lo mejor, porque no puede imaginar no estar ahí para algo que es muy importante para ellos.

Es algo muy natural que, como padre, a él le gusta hacerlo. No lo hace por obligación ni con exigencias de su esposa. Pero a lo largo de este camino, me he topado con muchas personas que simplemente no lo entienden. Justamente de ellos salen los comentarios incrédulos que hacen alusión a que el hombre de la casa parece “mapacho” (o sea mamá, papá, cholero… perdón la expresión, pero eso significa). Me parece horrible cómo este término es usado regularmente para describir a un papá que es un compañero de vida y que comparte las responsabilidades de la familia.

Yo a veces me río y les digo (orgullosa): “sí, así funcionamos nosotros”. Otras veces, si es una mujer  quien me lo dice, le explico que, con esa forma de pensar, está siendo cómplice de una sociedad machista. Una sociedad que le ha hecho daño a muchísimas mujeres, en la que los hombres solo duermen, comen, trabajan y se les sirve. Y aunque ese sea el panorama y ya muchos estén “tan acostumbrados a él”, las quejas de que el hombre “no ayuda”, siempre están.

Pero no está en mi juzgar el modo de vida de los demás, mucho menos decirles qué hacer y cómo hacerlo. Si así les funciona su rutina, está bien. Cada quién sabe cómo funciona su relación de pareja, su proyecto de vida y su familia, y es respetable que la mujer haga lo que “le corresponde en la casa” y el hombre traiga el “pan a la mesa”. Pero nunca he escuchado comentarios como: “¡Wow! Esa mujer sí que es increíble, le cambia los pañales a su bebe, los baña, los viste, los peina, hace camas, hace super, cocina delicioso, etcétera”.

¿A qué quiero llegar con todo esto? Como humanos, miembros de una sociedad y de una familia, nos corresponde hacer los quehaceres para que en nuestra casa -y nuestra vida- esté todo en orden. Pero el factor “wow” de una persona, no tiene nada que ver con su sexo. Todos somos más que capaces de colaborar en nuestra casa y con nuestras familias, ya es cuestión de valores y de creencias la manera en que decidamos hacerlo. Pero, sobre todas las cosas, en nosotros ya nace el deseo de hacer el mejor trabajo posible porque amamos. Amamos a nuestros hijos y queremos lo mejor para ellos. Amamos a nuestra pareja, y queremos ser la mejor versión de nosotros para ser un verdadero compañero de vida.

Por mi parte, agradezco que Dios me haya bendecido con el mejor compañero de vida que me pudo haber dado. Agradezco que, todos los días, soy testigo de cómo se esfuerza por ser la mejor versión de él mismo, tanto con nuestros hijos como conmigo. Me encanta que, a lo largo de todos estos años, ambos hayamos encontrado nuestro modo de hacer las cosas y que, a pesar de que no ha sido fácil, nos hemos convertido en un verdadero equipo y a eso yo le llamo compañerismo.

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2 comentarios sobre “Yo le llamo compañerismo, no ayuda

  1. Cristy preciosa, bien dicho, el respeto a la relación ante todo, mejor no lo pudiste expresar! felicidades a esa parejita de compañerismo que forman! Beso 😘

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  2. Asi es Cris!!! Mi Alex es igual y la verdad me siento sumamente Bendecida de que sea tan involucrado con todas las tareas tanto de la casa como con los hijos. Al final, el involucramiento del papa, que se espera unicamente de la mamá son reflejados en los maravillosos hijos que no solamente nos presta Diosito si no que tambien estamos educando y criando mejores seres humanos!!! Que vivan las mujeres mamas y emprendedoras y los papas involucrados y apoyadores a sus parejas e hijos en todos los sentidos:) un abrazote!

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