Propósito, la palabra de moda

En cualquier lado y cualquier círculo, la palabra “propósito” sale a la mesa. Ya sea en reuniones, lecturas, redes sociales o las famosas conferencias de TED, la discusión sobre qué es propósito y cuál es el propio está de moda. Pero esta semana la palabra se me aparecía por todos lados.

El lunes por la mañana leí una frase que me dejó pensando, “purpose fuels passion“. No le puse mucha atención, pero sí me dejó una espinita adentro. Pasaron los días y, el viernes en la noche, me junté con unas amigas muy queridas. Curiosamente una de ellas nos contaba que no estaba segura si su carrera profesional era su pasión. Platicamos un rato al respecto, sin concluir mayor cosa. Al día siguiente, un amigo (también muy querido) se encontraba preguntándose si su trabajo iba en línea con su propósito de vida.

Tres veces, en la misma semana, la palabra “propósito” se cruzaba por mi camino y me dejaba pensando. ¿Mucha coincidencia o yo he puesto mas atención? Últimamente he visto cómo muchas personas a mi alrededor indagan, exploran, profundizan sobre su propósito. He visto cómo todos y cada uno de ellos han llegado a un punto de su vida en el que se preguntan “¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi pasión? ¿Qué me hace feliz?”

A mi parecer, estas tres palabras siempre van de la mano y, de alguna manera, se convierten en variables de una misma ecuación:

PROPÓSITO+PASIÓN=FELICIDAD

FELICIDAD+PROPÓSITO=PASIÓN

PASIÓN+FELICIDAD=PROPÓSITO

Como en algunas operaciones matemáticas, parece ser que el orden de los factores no altera el resultado. Entonces, si se tiene alguna de las dos variables, sí o sí, se obtiene el resultado estipulado, ¿cierto? Me da la impresión que la convicción de todos es “deplano, así funciona la vida” pareciera ser la convicción de todos los que empezamos a preguntarnos si somos felices.

Honestamente, creo en la pasión, creo en la felicidad, creo en el propósito.

Trato de empezar todos mis días dando gracias por tanto y por todo, porque sin tenerlo todo, siento que lo tengo. Doy gracias por tantas bendiciones, empezando por la salud, la oportunidad de la educación, el amor, la familia, las personas que colaboran con nosotros en todos los aspectos de la vida, el trabajo, la creatividad, el techo que me cobija, la comida sobre la mesa, el suéter cuando tengo frío. Con estas pocas cosas, 10 para ser exacta, ¿cómo no voy a ser feliz?

Me ha costado llegar a este punto en mi vida y es algo que se tiene que trabajar todos los días. Pero, a estas alturas y después de caídas y levantadas, cuando me pongo a pensar en mi propósito, siento que la respuesta es fácil porque está frente a mi nariz. Mi propósito es ser agradecida con lo que hay, con lo que es, con lo que se dio. Es formar familia, vivir en comunión y tratar de mejorar en todo lo que puedo mejorar porque soy humana y, lamentablemente, los humanos cometemos errores, muchos, todo el tiempo. Mi propósito también es ser feliz en el momento, en la situación, sea agradable o difícil lo que se este presentando. Es poder ver el beneficio a cualquier situación.  Es tener una actitud positiva ante todo, dejar ir lo que ya no me trae beneficio y dejar espacio para lo nuevo.

Cuando nos encontramos preguntándonos persistentemente sobre nuestro propósito, sobre cómo ser feliz y cómo encontrar nuestra pasión, me parece que nos estamos ahogando en un vaso de agua por gusto, porque nuestro propósito está frente a nosotros. Es cuestión de tener perspectiva y esforzarnos por ver the big picture, y no afanarnos por cosas sin sentido o aquellas cosas fugaces. Tampoco se trata de tener una vida perfecta, porque siempre habrá algo que nos haga falta o necesitemos. Si de casualidad todavía creen poder llegar a tener una vida perfecta, let me burst your bubble, eso no existe.

Todos somos diferentes y tenemos cosas distintas por las cuales estar agradecidos. Es evidente que no sería posible que todos fuéramos iguales. Para algunos es mas fácil encontrar ese famoso propósito de la vida, pero para otros no. En todo caso, espero que estas palabras que escribí hoy les hagan darse cuenta que tienen todo para estar agradecidos.

20171102_172912

No se engañen. Mi vida no es perfecta y probablemente nunca lo será. Pero todos los días me topo con momentos pequeños y especiales (como el de la foto) que me hacen recapacitar y darme cuenta de lo feliz y agradecida que estoy. Así que, no se afanen. Piensen dos veces antes de quejarse o preocuparse de más por su propósito, su felicidad y su pasión. Tal vez ya lo tienen y no se han dado cuenta.

Con cariño,

 

Cris.

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